Es interesante lo mucho que nos preocupamos a veces por cosas que en realidad no tienen tanta importancia si las miramos desde otro punto de vista ¿No? No sé si forma parte de la naturaleza humana el hacer muchas veces una montaña de un grano de arena o es que nos preocupamos demasiado por cosas que, al fin y al cabo, no dejan de ser pequeñísimas, enanas, mínimas...
Es incluso gracioso ver como somos capaces de ver una minúscula falta y hacerla un gigantesco error y al mismo tiempo reducir hasta el infinito todo aquello que de verdad sí es importante y en lo que de verdad deberíamos fijarnos. Es un comportamiento curioso, sí.
Vale, vamos a escribir algo para variar por aquí (tranquilos, luego limpio las telarañas y tal)
No hace mucho me dio por pensar sobre el termino "perfección" y más en concreto sobre toda aquella situación en la que atribuimos esa cualidad a personas. Pues bien, la verdad es que tras muchas vueltas al tema llegué a lo conclusión de que esta "perfección" (sí, con comillas) no es más que una utopía que nos empeñamos por hacer real a cualquier coste.
Ahora lo que sí me gustaría saber es ¿Quién fue aquel que dijo que el ser "imperfecto" fuese algo malo? De verdad, no entiendo a aquella gente que se empeña en querer ser diferente con tal de poder llegar a ser "perfecto" ¿Acaso tiene algo de malo ser tal cual somos? ¿De verdad tenemos que fingir ser de otra manera o cambiar nuestro aspecto? Interesante forma de ver cómo funciona el mundo.
Por la defensa de lo natural como bello, por la autenticidad... ¡Viva la imperfección!
Hoy, una extraña fuerza parece haber tomado el mando sobre mi impidiéndome conciliar el sueño. Y, en esta situación, ¿Qué otra cosa puedo hacer yo mas que pensar? Escribir, sin duda.
¿Sabes? Siempre me ha gustado la noche. Para mi la noche tiene algo que la convierte en un momento “especialmente especial” (Bravo Alexis, ahora mismo eres redundantemente redundante).
La noche tiene para mí ese ambiente propicio que tanto me gusta. Puedo disfrutar de calma, tranquilidad y silencio.
La noche es también un momento de encuentro con uno mismo, la ocasión ideal para poder poner todo en orden y dedicar unos minutos a mi mismo sin nadie que pueda interrumpir. Al fin y al cabo ¿Quién mejor con quien poder conversar que tú mismo? Y sí, entiendo que a estas alturas y leyendo esto puedas pensar que parece un poco egocéntrico e incluso egoísta el dedicarse un momento del día a uno mismo en exclusiva, pero al fin y al cabo ¿Qué soy yo sin mi?
Y, mientras la noche avanza, me despido a la espera de que el manto del sueño se digne a caer sobre mí permitiéndome hallar descanso.
Buenas noches y gracias por dedicarme estos minutos de tu tiempo.
¿Quién no lo ha visto alguna vez? Está presente en nuestro día a día, personas enganchadas a un aparato electrónico del que dependen para prácticamente todo.
Cada vez hablamos menos cara a cara y preferimos hacerlo mediante chats, llamadas telefónicas, sms o cualquier otra opción digital al alcance de nuestra mano. Las conversaciones cada vez se vuelven más cortas, más insulsas y si cabe más mecánicas.
¿Dónde queda la época en la que una simple mirada significaba tanto? ¿Dónde fue a parar la risa verdadera? ¿Dónde el lenguaje gestual? ¿Dónde?
Formateado
Empezamos a perder el contacto humano. Bienvenidos a la era de los autómatas.
Imperturbable, inamovible, prolongado, corto, incomodo, necesario, obligado... Silencio al fin y al cabo.
Tan poco valorado y muchas veces tan menospreciado que nos ocupamos más en rellenarlo con comentarios estúpidos sin ton ni son que en realmente disfrutarlo.
P.D: Perdón al silencio por perturbarlo, pero necesitaba decirlo.
Hoy, día 14 de Febrero, se celebra una de las fiestas más sintéticas e inventadas de todo el año: (no, no me refiero a las navidades, eso lo dejaremos para más adelante) San Valentín.
Fiesta... Bueno, hay sus más y sus menos respecto a eso de que San Valentín pueda ser considerado una fiesta o no, pero mucho me temo que no tengo ni el tiempo ni las ganas de escribir párrafos y párrafos explicando mi posición respecto a esta fiesta/pseudo-fiesta.
A lo que iba, que me voy por las ramas, es una celebración (sí, mejor esa expresión) en la cual todo el mundo expresa su amor, se dice cuanto se quiere y bla bla bla, en definitiva, que engordamos las arcas de los centros comerciales que sacan cada año productos más estúpidos como motivo de ese día. Estos productos van desde colonias que huelen a perro mojado (con un envase muy elaborado, todo sea dicho) hasta camisas horribles que solo te pondrías un día por quedar bien. Productos que, al fin y al cabo, no tienen nada que ver con esta celebración (me empieza a gustar cada vez menos el término)que, por así decirlo, surge como una expresión suprema e inmensa de amor.
JA-JA-JA. El único que de verdad ama en este día es el señor "gran centro comercial" a la señorita "tarjeta de crédito".
No es necesario UN SOLO DÍA si lo que quieres es expresar amor, no hace falta UNA PIRRICA "FIESTECILLA" (Oh sí, ese es el término) para decirle a alguien que amas lo mucho que te importa o lo que le necesitas. NO, NO y mil veces NO. Demuéstralo cada día, sé constante, sé fiel, sé cariñoso, sé como a tu pareja le gusta que seas pero... no seas un borrego más detrás del pastor.
Chavales que se creen auténticos macarras, viven sus vidas todo lo "a tope" que pueden, hacen lo que les da la gana, no respetan absolutamente nada y acaban de mala manera.
La visión actual que se repite día a día de jóvenes (sí, entiendo que en estos momentos parezca un anciano tal cual estoy hablando a pesar de tener tan solo 20 años) que desperdician todo el tiempo del que disponen en hacer todo aquello que no les dará más retribuciones que un sabor de boca amargo y más de un problema. Tiran su vida al cubo de basura más cercano desaprovechando las oportunidades que se les brinda y no haciendo ni el más mínimo caso a los consejos, más que acertados, que la gente que los aprecia les da.
Generaciones y generaciones han caído. Por mucho que pretendamos mantenernos por siempre en un estado estático e inamovible el tiempo nos coloca a cada uno en el sitio que deberemos mantener el resto de nuestras vidas. Mejor aprovechar el tiempo mientras uno puede que lamentarse después de aquello que no hicimos (o, qué demonios, de todo aquello que sí que hicimos)
La decisión está en nuestra propias manos. Tú decides: Sé el protagonista de tu historia o limítate a desempeñar un papel secundario.